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lunes, 9 de enero de 2023

Comienza el Tiempo Ordinario




Introducción al tiempo ordinario


De las Normas universales sobre el Año litúrgico y sobre el calendario (nn. 43-44)

Además de los tiempos que tienen un carácter propio, quedan 33 o 34 semanas en el curso del año, en las cuales no se celebra algún aspecto peculiar del misterio de Cristo, sino más bien se recuerda el mismo misterio de Cristo en su plenitud, principalmente los domingos. Este período de tiempo recibe el nombre de tiempo ordinario.

El tiempo ordinario comienza el lunes que sigue al domingo posterior al 6 de enero y se extiende hasta el martes antes de Cuaresma inclusive; de nuevo comienza el lunes después del domingo de Pentecostés y termina antes de las primeras Vísperas del domingo I de Adviento. Por esto se emplean una serie de formularios que para los domingos y ferias de este tiempo se encuentran tanto en el Misal como en la Liturgia de las Horas.

El color de las vestiduras durante este tiempo es el verde.

sábado, 24 de diciembre de 2022

Comienza el Tiempo de Navidad y la Octava de Navidad

Comienza el tiempo de Navidad y
la octava de Navidad
(después de la hora nona)



Introducción al tiempo de Navidad

Del Directorio sobre la Piedad popular y la Liturgia (nn. 106-107)

En el tiempo de Navidad, la Iglesia celebra el misterio de la manifestación del Señor: su humilde nacimiento en Belén, anunciado a los pastores, primicia de Israel que acoge al Salvador; la manifestación a los Magos, «venidos de Oriente» (Mt 2, 1), primicia de los gentiles, que en Jesús recién nacido reconocen y adoran al Cristo Mesías; la teofanía en el río Jordán, donde Jesús fue proclamado por el Padre «hijo predilecto» (Mt 3, 17) y comienza públicamente su ministerio mesiánico; el signo realizado en Caná, con el que Jesús «manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él» (Jn 2, 11).

Durante el tiempo navideño, además de estas celebraciones, que muestran su sentido esencial, tienen lugar otras que están íntimamente relacionadas con el misterio de la manifestación del Señor: el martirio de los Santos Inocentes (28 de diciembre), cuya sangre fue derramada a causa del odio a Jesús y del rechazo de su reino por parte de Herodes; la memoria del Nombre de Jesús, el 3 de enero; la fiesta de la Sagrada Familia (domingo dentro de la Octava), en la que se celebra el santo núcleo familiar en el que «Jesús crecía en sabiduría, edad y gracia ante Dios y ante los hombres» (Lc 2, 52); la solemnidad del 1 de enero, me- moria importante de la maternidad divina, virginal y salvífica de María; y, aunque fuera ya de los límites del tiempo navideño, la fiesta de la Presentación del Señor (2 de febrero), celebración del encuentro del Mesías con su pueblo, representado en Simeón y Ana, y ocasión de la profecía mesiánica de Simeón.

Esta noche de vigilia de Navidad, en la liturgia de la palabra comenzamos escuchando cómo el profeta Isaías nos anuncia el nacimiento de la Luz que nos alumbrará a los que caminamos en tinieblas. Se trata de un Niño, el Señor, que nos librará de la opresión, que nos dará aquello que realmente necesitamos, instaurando aquí su Reino.

En el rezo del salmo 95 compartimos con toda la creación la alegría por el nacimiento del Señor. Nuestro corazón se llena de júbilo.

En su carta a Tito, san Pablo nos dice que el Hijo de Dios nos trae la salvación y la felicidad en la medida en que nosotros seamos coherentes con su Evangelio, siendo generosos con los demás.

Y por último, escuchamos cómo el evangelista san Lucas nos narra el nacimiento del Señor, que tuvo lugar en medio de la noche. Cuando todo estaba sosegado y en silencio, un ángel irrumpió para anunciar la gran noticia: un Niño recién nacido y envuelto tiernamente en pañales es nuestro Salvador.

viernes, 23 de diciembre de 2022

¡Oh, Enmanuel!



DÍA 23 DE DICIEMBRE


OH ENMANUEL,
Rey y Legislador nuestro,
esperanza de las naciones
y salvador de los pueblos,
ven a salvarnos,
Señor Dios nuestro





La situación del hombre es dramática y la situación del mundo es desesperada. Confiamos a veces en nuestros propios medios, en nuestra ciencia o en nuestros poderosos medios técnicos, pero nuestros progresos son ridículos.

Volvemos la mirada a nuestros grandes hombres y a las importantes organizaciones internacionales, pero pronto nos desilusionan. Los problemas son tan complejos y los intereses creados son tantos, que no se llega nunca a las soluciones radicales.

Por eso, necesitamos que venga Dios a nosotros y que se quede con nosotros. Un Dios que se ponga a nuestro alcance, que recorra nuestros caminos y conduzca nuestros pasos. Un Dios que sienta como nosotros, que conozca nuestras debilidades y nos transmita la fuerza para superarlas. Un Dios que se haga cercano y amigo, dispuesto a cargar con nuestros fardos y capacitado para curar nuestras heridas. Un Dios que nos enseñe palabras de vida, que hable al corazón, Legislador que meta su ley en el pecho, promotor de la nueva cultura, la civilización del amor, el reino de la verdad.

Ese será nuestro Enmanuel, nuestro Dios-con-nosotros. 


Pues, deja el trono de tu gloria y ven. 
Rasga definitivamente el cielo y ven. 
Salva la distancia que nos separa y ven. 
Revístete de nuestra carne y ven. 
Ven, oh Rey nuestro, 
Señor y Dios nuestro, 
Vida y Salvación nuestra. 
Enmanuel nuestro, ven.

jueves, 22 de diciembre de 2022

¡Oh, Rey de las Naciones!



DÍA 22 DE DICIEMBRE


OH REY
de las naciones
y deseado de los pueblos,
Piedra angular de la Iglesia,
que haces de los dos pueblos uno solo,
ven y salva al hombre
que formaste del barro de la tierra


Cristo entronizado con el Tetramorfos
Antiguo icono griego ortodoxo
Las inscripciones dicen: Jesucristo, el gran sacerdote



Todas las naciones quisieran integrarse, no en un imperio dominador y unificador, sino en una organización unitaria, pero respetuosa, que se construya desde la solidaridad y la subsidiariedad.

Vivimos en un mundo roto, desgarrado por fuerzas muy diversas. Existen bloques antagónicos, naciones prepotentes, abismos entre unos pueblos y otros. Hay por todas partes guerras y conflictos, tensiones totalitarias y luchas tribales. No se llega a la unidad verdadera, ni siquiera dentro mismo de un Estado, esa unidad que respete la justa autonomía y la necesaria solidaridad, que favorezca la rica diversidad sin llegar a la desintegración.

Miramos con emoción a ese Rey y Deseado de las naciones, que hace de dos pueblos uno solo; que es capaz de destruir todos los muros y murallas que separan y aíslan a los pueblos; que consigue hacer que se entiendan y hablen la misma lengua los antiguos constructores de torres babilónicas. No sólo hace de dos pueblos uno, sino que es capaz de unificar a todos los pueblos; pero una unidad que no mata la diferencia, una unidad armoniosa, pluriforme y liberadora.

Es capaz de hacer de todos los pueblos y razas una sola familia, en la que todos se sientan como hermanos verdaderos.

Como anticipo de esta realidad, como maqueta de este ambicioso proyecto, como semilla del mundo deseado, este Deseado construyó un edificio precioso, pequeño pero emblemático, del que él mismo es la Piedra angular. Lo llamamos Iglesia, pueblo de Dios, familia integrada por miembros distintos y distantes pero que se sienten misteriosamente unidos por un mismo aliento espiritual.


Animados por estas realidades, 
aunque no llegan a
ser todavía perfectas, 
imploramos tu venida, 
oh gran Deseado, 
para que nos enseñes
los caminos de la unidad. 

Ven, Piedra angular, 
a unir más fuertemente a tu Iglesia 
y reparar las brechas que
se han producido a lo largo del tiempo. 

Ven, Rey de Reyes, 
a coser nuestro mundo roto 
con los hilos del diálogo
y de la solidaridad. 

Ven a salvar al hombre quebradizo, 
hecho de barro de la tierra 
pero capacitado para
convertirse en piedra preciosa 
o en recipiente de tu espíritu de amor.

miércoles, 21 de diciembre de 2022

Oh Sol



DÍA 21 DE DICIEMBRE


OH SOL,
que naces de lo alto,
Resplandor de la luz eterna,
Sol de justicia,
ven ahora a iluminar
a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte

Cristo Luz Eterna - Mosaico Paleocristiano
Basílica San Pablo Extramuros - Roma

Muchos pueblos primitivos adoraban al sol, como padre de vida y fuente de energía. Muchos romanos, no tan primitivos, celebraban a finales de diciembre, cuando los días empiezan a ser más largos, el nacimiento del sol invicto, siempre triunfador del frío y las tinieblas. Nosotros mismos admiramos la fuerza y la belleza del sol, que tanto se necesita. Pero hoy necesitamos otros dioses solares. Hoy necesitamos otras fuentes, más poderosas que nuestro sol, de luz y energía. A pesar de este sol espléndido, a pesar de toda nuestra iluminación artificial y de nuestras cómodas calefacciones, el mundo sigue en tinieblas y el mundo muere de frío.

La energía del espíritu es mucho más necesaria y mucho más poderosa que el sol y que todas nuestras centrales nucleares. De estas energías espirituales son de las que el mundo está más necesitado. La fe es, por ejemplo, una energía espiritual que mueve montañas y hace milagros, una luz capaz de disipar todas las tinieblas de la noche. Y el amor, sobre todo el amor, es el verdadero sol de la tierra, es la hoguera que todo lo enciende, todo lo enardece, todo lo anima, todo lo alegra, todo lo vivifica.

Echamos de menos -¡qué tristeza!- la fuerza de este sol en tantas regiones de nuestros espíritus. Nos envuelven las tinieblas del odio, de la insolidaridad, de la división. Nos enfrían cada vez más los vientos helados de la violencia y el resentimiento.

El amor es también la vitamina más completa para alimentar nuestra vida. Hoy padecemos un formidable debilitamiento anímico, por falta de esta vitamina, y nos encontramos en situaciones agónicas.

Desde nuestra noche y nuestro frío, 
desde nuestro debilitamiento vital, 
te pedimos,
oh Sol resplandeciente, 
que vengas a iluminarnos
y llenarnos de vida. 

Tú eres llama viva, 
desprendida de esa
hoguera infinita que es Dios; 
tú resplandeces con esa
gloria bondadosa de la luz eterna; 
tú estás cargado con
la energía inmensa del Amor vivificante.

Ven a disipar las tinieblas de nuestra noche 
y a calentar el frío de nuestro invierno; 
ven a poner un poco de tu fuego en la tierra; 
ven a rescatarnos de nuestras
agonías y nuestras muertes.
Oh Sol-Amor, ven.

martes, 20 de diciembre de 2022

¡Oh llave de David!

DÍA 20 DE DICIEMBRE


OH LLAVE DE DAVID
y Cetro de la casa de Israel,
que abres y nadie puede cerrar,
cierras y nadie puede abrir,
ven y libra a los cautivos
que viven en tinieblas y sombra de muerte


Jesús desciende a los infiernos - Iluminación gótica

Todavía no hemos llegado a ese estado ideal, utópico sin duda, de «an-arquía», en el que cada uno sea su propio rey y su propio juez, en el que no se necesiten gobernantes, ministros, jueces, guardias ni policías, porque cada uno sigue los dictados de su conciencia rectamente formada, porque todos se dejan guiar por la ley del corazón.

El cetro y las llaves son signo del poder y de la autoridad judicial. ¿Quién tiene hoy las llaves de la ciencia y la tecnología; las llaves de las finanzas y la economía; las llaves del armamento nuclear; las llaves de la comunicación, de la palabra y de la imagen; las llaves de la justicia y del derecho? ¡Llaves poderosísimas! ¿Cómo se usan esas llaves?

Hay quien las utiliza para dominar, para conseguir intereses propios o partidistas, para el enriquecimiento o glorificación personal. Recordad el caso de Sobna, que suena a soborno y corrupción (cf. Is 22,19). Hay quien utiliza el poder de las llaves para oprimir y matar.

Por eso se nos van los ojos hacia aquel que camina con un Cetro gracioso en su mano, que lleva colgado al hombro unas Llaves misteriosas, una se llama Justicia y otra Amor, que «lleva escrito un nombre en su manto y en su muslo: Rey de Reyes y Señor de Señores» (Ap 19, 16). Es un rey, pero que no viene a ser servido, sino a servir; que no se sienta en tronos, sino que camina con los humildes. Sus palabras son sentencias, pero que no condenan, sino que salvan. No ha venido a condenar, sino a salvar. Es un juez que quita cargas y que inspira confianza.

Ven, Príncipe divino, 
sácanos de este loco y
sombrío laberinto en que nos encontramos,
y condúcenos al reino de
la verdad y de la libertad.
 
Ven a imponer el derecho y
la misericordia con tu divino Cetro. 
Ven a abrir todas las cárceles, 
las de la ciudad y las del alma, 
con tus Llaves prodigiosas. 

Ven a hacernos libres. 
Ven a hacernos reyes. 
Ven, Señor, que das señorío. 
Ven, Llave que abres todos los corazones.

lunes, 19 de diciembre de 2022

¡Oh renuevo del tronco de Jesé!

DÍA 19 DE DICIEMBRE


OH RENUEVO 
del tronco de Jesé,
que te alzas como un signo por los pueblos,
ante quien los reyes enmudecen
y cuyo auxilio imploran las naciones,
ven a librarnos, no tardes más

El tronco de Jesé - Absolon Stumme (Siglo XV)
Hamburger Kunsthalle 


Qué milagro ver las flores y las espigas en cada primavera! ¡Qué milagro que los árboles se carguen de fruto cada año! ¡Qué milagro cada renuevo y cada retoño, cada niño y cada cría! ¡Qué milagro la vida!

Pero si nace un retoño de un tronco viejo ¿qué podemos decir? Eso ya supera las fuerzas de la naturaleza, hay que admirar y alabar. Como lo hizo Abraham, cuando en su ancianidad engendró al hijo de las promesas. Como David, a quien se le prometió una descendencia gloriosa interminable. 

Del viejo tronco de Isaí (Jesé), padre del rey David, brota un Renuevo lleno de gracia y de espíritu. «Reposará sobre él el espíritu de Yahveh, espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor de Yahveh» (Is 11, 2). 

Será un líder maravilloso, revestido de justicia y misericordia. Será como un signo favorable para los pueblos, como un arco iris, como un buen horóscopo, anuncio cierto de salvación. Tiene en sus manos el secreto de la ciencia y de la paz. Todos los príncipes y sus consejeros, todos los sabios e investigadores, quedarán pasmados ante él.

Todas «las gentes lo buscarán» (Is 11,10) y todas las naciones solicitarán su visita. Será la admiración del mundo y tendrá millones de seguidores por todas partes.

Y es verdad. Todo el mundo está como esperando un gran Salvador, un líder ideal, que llene de ánimo y de esperanzas. La gente está necesitada de ilusión y de esperanzas. Sufrimos desencanto tras desencanto, decepción tras decepción. Se prometen cosas, y todo queda en palabras y buenas voluntades. Se habla de cambio, para que todo siga igual. Lo que hoy más necesitamos es una esperanza nueva. Necesitamos un hombre divino, pero que sea de nuestra raíz y nuestra raza, que brote de nuestro árbol. 

Por eso, 
ven, Renuevo maravilloso
del tronco de Jesé, 
ven enseguida a
librarnos de esta tristeza, 
ven, Príncipe ideal. 

Ven, Renuevo, 
a renovarlo todo, 
a hacer un mundo nuevo, 
«una tierra nueva,
en la que habite la justicia».

domingo, 18 de diciembre de 2022

¡Oh Adonai!

DÍA 18 DE DICIEMBRE


OH ADONAI 
Pastor de la casa de Israel,
que te apareciste a Moisés en la zarza ardiente
y en el Sinaí le diste tu ley,
ven a librarnos con el poder de tu brazo



Admiramos esa espléndida manifestación de Dios como fuego y como amor, como pastor y como ley, como fuerza liberadora. Ese Señor-Pastor, que ama a su pueblo, a su rebaño, y que no permitirá que nadie lo someta o lo disperse, que nadie le arrebate una oveja de su mano. Por eso, se manifestará con brazo poderoso para liberar y dirigir a su pueblo.

Se manifiesta a Moisés como llama que enciende y no consume, que purifica y no mata, que ilumina y no ciega, que conduce y no esclaviza. Esa llama se comunicará al profeta para que pueda romper las ataduras que atan a su pueblo y para que pueda conducirlo sabiamente.

Se manifiesta a Moisés como Pastor y Legislador, como norma y camino, como meta y horizonte de vida. Una ley que se inscribe en piedra, pero que terminará escribiéndose en el corazón. Una ley que se irá concretando y reduciendo en palabras tan sencillas y tan vivas como el amor.

Pues ven, Pastor, a conducirnos. 
Tú eres nuestro buen Pastor.

Ven, Adonai-Señor, a liberarnos. 
Tú eres nuestra Pascua. 
Lo pedimos con toda nuestra fuerza, 

El rebaño anda disperso 
y el pueblo no sabe lo que quiere. 
Nos dejan pequeñas parcelas de libertad, 
para que nos lo creamos, 
pero las cosas realmente importantes 
no sabemos quién las decide. 

Nos entretienen con
espectáculos variados 
y nos proporcionan
la ración diaria de «pescado y de cebollas», 
para que nos conformemos, 
pero el alimento que nutre de veras 
no está a nuestro alcance.

Somos esclavos de la peor condición, 
porque no conocemos nuestras cadenas. 
Por eso, Señor,
ven a liberarnos con el poder de tu brazo.

sábado, 17 de diciembre de 2022

¡Oh Sabiduría!



DÍA 17 DE DICIEMBRE

OH SABIDURÍA,
que brotaste de los labios del Altísimo,
abarcando del uno al otro confín
y ordenándolo todo con firmeza y suavidad,
ven y muéstranos el camino de la salvación.


Antiguo grabado al inicio de la antifonal "O Sapientia"




Nuestra primera invocación admirativa es a esa dichosa Sabiduría, Palabra pronunciada por el Padre, el Altísimo y el Profundísimo; Palabra viva que no deja de ser pronunciada; Sabiduría personalizada que hunde sus raíces en las entrañas de Dios. Es una Sabiduría que se extiende del uno al otro confín; que todo lo abarca y todo lo penetra; que está en lo más íntimo de cada ser, de cada cosa, de cada ley, de cada movimiento, de cada aliento.

Es la Sabiduría que no se queda mirando en el propio espejo, sino que multiplica los espejos y las imágenes de la Fuente primera, del Amor primero, en el que se renueva a cada instante.

Sabiduría creadora y generosa, que sale de sí para estar en todo y estar en todos; que lo ordena todo con firmeza y suavidad, sabia y prudentemente, sin permitir la anarquía o la angustia; que lo embellece todo con su divino resplandor.

¡Cómo necesitamos la Sabiduría que brota de Dios! ¡Cómo necesitamos de su enseñanza luminosa! Tenemos mucha ciencia, pero poca sabiduría. Conocemos muchas cosas, pero desconocemos la cosa, ese secreto que nos haga felices.

Por eso, Sabiduría divina, 
Sabiduría amiga, 
ven a enseñarnos ese camino, 
ven a alimentarnos con tu palabra, 
ven y muéstranos
el camino de la salvación.

viernes, 16 de diciembre de 2022

La segunda parte del Adviento y las antífonas mayores

Santa María de la O. Advocación que proviene de las Antífonas del Adviento.
Santa María de la O, es María del Adviento, de la Expectación, de la Esperanza


El 17 de diciembre comienza la segunda parte del Adviento, más centrada en la conmemoración de la espera de la venida de Jesús en la carne. A esta segunda parte de este tiempo litúrgico la llamamos «Adviento Natalicio».

Uno de los signos que la Iglesia introdujo para marcar el tono de esta semana son las antífonas de la O. Son siete, y la Iglesia las canta con el Magnificat del Oficio de Vísperas desde el día 17 hasta el día 23 de diciembre. Son un llamamiento al Mesías, recordando las ansias con que era esperado por todos los pueblos antes de su venida, y, también son una manifestación del sentimiento con que todos los años, de nuevo, lo espera la Iglesia en los días que preceden a la gran solemnidad del Nacimiento del Salvador.

Se llaman así porque todas empiezan en latín con la exclamación «O», en castellano «Oh». También se llaman «antífonas mayores».

Fueron compuestas hacia los siglos VII-VIII, y se puede decir que son un magnífico compendio de la cristología más antigua de la Iglesia, y a la vez, un resumen expresivo de los deseos de salvación de toda la humanidad, tanto del Israel del Antiguo Testamento como de la comunidad del Nuevo Testamento. Son breves oraciones dirigidas a Cristo Jesús, que condensan el espíritu del Adviento y la Navidad.

Cada antífona empieza por una exclamación, «Oh», que expresa la admiración de la Iglesia ante el misterio de Cristo, seguida de un título mesiánico tomado del Antiguo Testamento, pero entendido con la plenitud del Nuevo Testamento. Es una aclamación a Jesús el Mesías, reconociendo todo lo que representa para nosotros. Y cada una termina siempre con una súplica: «ven y no tardes más».

O Sapientia = sabiduría, Palabra
O Adonai = Señor poderoso
O Radix = raíz, renuevo de Jesé (padre de David)
O Clavis = llave de David, que abre y cierra
O Oriens = oriente, sol, luz
O Rex = rey de paz
O Emmanuel = Dios-con-nosotros

Leídas en sentido inverso las iniciales latinas de la primera palabra después de la «O», dan el acróstico «ero cras», que significa «vendré mañana», que es como la respuesta del Mesías a la súplica de sus fieles.


Se cantan antes y después del Magnificat en las Vísperas de estos siete días, del 17 al 23 de diciembre, y también, un tanto resumidas, como versículo del aleluya antes del evangelio de la Misa.

Cada día ofreceremos una pequeña meditación sobre las mismas.




jueves, 15 de diciembre de 2022

Fiestas Movibles y Fiestas de Precepto para el año litúrgico 2022-2023



CELEBRACIONES MOVIBLES AÑO 2022-2023

- Domingo Primero de Adviento: 27 de noviembre de 2022
- Sagrada Familia: 30 de diciembre de 2022
- Bautismo del Señor: 8 de enero de 2023
- Miércoles de Ceniza: 22 de febrero de 2023

- Domingo de Resurrección: 9 de abril de 2023
- Ascensión del Señor: 21 de mayo de 2023
- Domingo de Pentecostés: 28 de mayo de 2023
- Jesucristo, sumo y eterno Sacerdote: 1 de junio de 2023
- Santísima Trinidad: 4 de junio  de 2023

- Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo: 11 de junio de 2023
- Sagrado Corazón de Jesús: 16 de junio de 2023
- Inmaculado Corazón de María: 17 de junio de 2023
- Jesucristo, Rey del Universo: 26 de noviembre de 2023
- Domingo primero de Adviento: 3 de diciembre de 2023



FIESTAS DE PRECEPTO EN ESPAÑA

1 enero
Santa María, Madre de Dios

6 enero
Epifanía del Señor

19 marzo
San José, esposo de la bienaventurada Virgen María

25 julio
Santiago, apóstol

15 agosto
Asunción de la bienaventurada Virgen María

1 noviembre
Todos los Santos

8 diciembre
Inmaculada Concepción de la Virgen María

25 diciembre
Natividad del Señor

sábado, 26 de noviembre de 2022

Adviento: Comienza un nuevo año litúrgico



El Adviento es el comienzo del Año Litúrgico, empieza el domingo 27 de noviembre y termina el 24 de diciembre. Son los cuatro domingos anteriores a la Navidad y forma una unidad con la Navidad y la Epifanía.

El término "Adviento" viene del latín adventus, que significa venida, llegada. El color usado en la liturgia de la Iglesia durante este tiempo es el morado. Con el Adviento comienza un nuevo año litúrgico en la Iglesia.

El sentido del Adviento es avivar en los creyentes la espera del Señor.

Se puede hablar de dos partes del Adviento:

Primera Parte

Desde el primer domingo al día 18 de diciembre, con marcado carácter escatológico, mirando a la venida del Señor al final de los tiempos;

Segunda Parte

Desde el 18 de diciembre al 24 de diciembre, es la llamada "Semana Santa" de la Navidad, y se orienta a preparar más explícitamente la venida de Jesucristo en las historia, la Navidad.

Las lecturas bíblicas de este tiempo de Adviento están tomadas sobre todo del profeta Isaías (primera lectura), también se recogen los pasajes más proféticos del Antiguo Testamento señalando la llegada del Mesías. Isaías, Juan Bautista y María de Nazaret son los modelos de creyentes que la Iglesias ofrece a los fieles para preparar la venida del Señor Jesús.

lunes, 6 de junio de 2022

Se reanuda el Tiempo Ordinario




Cuando acaba el tiempo de Navidad, y luego también cuando acaba el tiempo de Pascua, vienen unas semanas –33 o 34– en las que no celebramos ninguna fiesta en especial, sino que vivimos un tiempo más o menos rutinario o cotidiano, que recibe el nombre de “tiempo ordinario”. En este año 2022, el tiempo ordinario se reanuda en su décima semana, el 6 de Junio. Puede parecer un título poco sugerente, pero refleja claramente lo que somos nosotros: la sencillez y lo cotidiano del día a día.

Normalmente no tenemos cada día grandes metas o emociones, sino que seguimos un patrón más o menos hecho, como es trabajar, estudiar, descansar, etc. Así, en la liturgia, vivimos estas largas semanas sin celebrar ninguna gran festividad, sino que vamos contemplando día a día el misterio de la salvación y la vida y el ministerio de Jesús. En definitiva, es vivir cada día nuestra fe con sencillez pero con convencimiento.

Estas semanas del tiempo ordinario nos ayudan a entender la historia de la salvación manifestada plenamente en Jesucristo.

El color litúrgico es el verde.

Este tiempo litúrgico tiene la peculiaridad de que está partido en dos partes: una primera, que va del final del tiempo de Navidad, en concreto el lunes después de la fiesta del Bautismo del Señor hasta el día antes de empezar la Cuaresma, que es el martes antes del Miércoles de Ceniza. Y una segunda parte, que va del lunes después de la solemnidad de Pentecostés hasta el sábado antes del primer domingo de Adviento, del 6 de Junio al 26 de noviembre.

La primera parte, más corta, tiene una duración de entre cinco y nueve semanas, mientras que la segunda parte es la más extensa, entre veinticinco y veintinueve semanas.

Cabe señalar, como hechos singulares, que el primer domingo del tiempo ordinario es la fiesta del Bautismo del Señor, que es una fiesta que hace de bisagra entre la Navidad y el tiempo ordinario, ya que en este domingo acabamos la Navidad pero iniciamos el tiempo ordinario.

Y aún, después de Pentecostés, los dos domingos siguientes quedan ocupados por las solemnidades de la Santísima Trinidad y la del Cuerpo y la Sangre del Señor, mientras que el último domingo del tiempo ordinario –y del año litúrgico- es la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo.

Para vivir cristianamente este tiempo litúrgico no hay ningún secreto especial: se trata básicamente de que todo lo que hacemos durante el día, sea para dar testimonio de nuestra fe. Y esto se hace preparando bien las actividades o realizaciones y que lo hagamos movidos por el amor, aunque la rutina nos haga ir por otros caminos.

Preparémonos bien para este tiempo, dando diariamente un buen testimonio como cristianos.

sábado, 16 de abril de 2022

Triduo Pascual - Vigilia Pascual

COMIENZA EL TIEMPO PASCUAL
(Sábado en la noche)


VIGILIA PASCUAL EN LA NOCHE SANTA

Según una antiquísima tradición, esta es una noche de vela en honor del Señor, y la Vigilia que tiene lugar en la misma, conmemorando la Noche Santa en la que el Señor resucitó, ha de considerarse como «la madre de todas las Santas Vigilias» (san Agustín).

Durante la Vigilia, la Iglesia espera la Resurrección del Señor y la celebra con los sacramentos de la iniciación cristiana. Los fieles, tal como lo recomienda el Evangelio, deben asemejarse a los criados que con las lámparas encendidas en sus manos esperan el retorno de su Señor, para que, cuando llegue, los encuentre en vela y los invite a sentarse a su mesa.

Esta vigilia es figura de la Pascua auténtica de Cristo, de la noche de la verdadera liberación, en la cual, «rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo» (pregón pascual).

Misa de la Vigilia pascual se celebra con vestiduras blancas y se despide con doble aleluya, así durante toda la octava de Pascua.

Lecturas

1 - Gén 1, 1 — 2, 2. Vio Dios todo lo que había hecho, y era muy bueno.

Sal 103. R. Envía tu espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.

2 - Gén 22, 1-18. El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe.

Sal 15. R. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

3 - Éx 14, 15 — 15, 1a. Los hijos de Israel entraron en medio del mar, por lo seco.

Salmo: Éx 15, 1-18. R. Cantaré al Señor, gloriosa es su victoria.

4 - Is 54, 5-14. Con amor eterno te quiere el Señor, tu libertador.

Sal 29. R. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

5 - Is 55, 1-11. Venid a mí y viviréis. Sellaré con vosotros una alianza perpetua.

Salmo: Is 12, 2-6. R. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación. 

6 - Bar 3, 9-15. 32 — 4, 4. Camina al resplandor del Señor.

Sal 18. R. Señor, tú tienes palabras de vida eterna.

7.a - Ez 36, 16-17a. 18-28. Derramaré sobre vosotros un agua pura, y os daré un corazón nuevo.

Sal 41. R. Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío.
 
Rom 6, 3-11. Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más.

Sal 117. R. Aleluya, aleluya, aleluya.

Mc 16, 1-7. Jesús el Nazareno, el crucificado, ha resucitado.

A lo largo de la Cuaresma, mediante la penitencia, nos hemos preparado para que sea verdad lo que celebramos esta noche: nuestro paso —por la fe y el bautismo— de la muerte del pecado a la vida con Cristo resucitado en la comunidad de la Iglesia, nuestro paso de las tinieblas a la luz de la resurrección del Señor.

Esto lo expresaremos en la primera parte de la celebración con el pregón pascual, que oiremos con las velas encendidas por el cirio pascual. Después, la Palabra de Dios nos irá recordando el camino de la historia de la salvación que culmina con el Evangelio, en el que un ángel nos anuncia que Jesús el Nazareno, el crucificado, ha resucitado. Sigue después la celebración del bautismo —si la hay— y la renovación de las promesas bautismales, en las que expresamos nuestra renuncia al pecado para vivir como hijos de Dios desde la fe de la Iglesia en un solo Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Termina la celebración con la eucaristía, sacramento que perpetúa en la Iglesia la presencia de Cristo resucitado.

La celebración litúrgica consta de las siguientes partes:

1. Lucernario: bendición del fuego, procesión y pregón pascual.

2. Liturgia de la Palabra: la Iglesia proclama y medita las maravillas que Dios ha hecho en favor de su pueblo.

3. Liturgia bautismal: por los sacramentos de iniciación cristiana los nuevos discípulos de Cristo se comprometen a seguirle con fideli- dad. La Iglesia renueva las promesas bautismales.

4. Liturgia eucarística: es la Eucaristía más importante de todo el año litúrgico.


Toda la celebración de la Vigilia pascual debe hacerse durante la noche. Por ello no debe escogerse ni una hora tan temprana que la Vigilia empiece antes del inicio de la noche, ni tan tardía que concluya después del alba del domingo. Esta regla ha de ser interpretada estrictamente. Cualquier costumbre o abuso contrarios han de ser reprobados.

Aunque se celebre antes de la medianoche, es ya la misa de Pascua del Domingo de Resurrección.

El pregón pascual, magnífico poema lírico que presenta el Misterio pascual en el conjunto de la economía de la salvación, puede ser proclamado, si fuese necesario por falta de un diácono o por imposibilidad del sacerdote celebrante, por un cantor.

Por motivos graves de orden pastoral puede reducirse el número de lecturas del Antiguo Testamento; pero téngase siempre en cuenta que la lectura de la Palabra es fundamental en esta Vigilia pascual. Deben leerse, por lo menos, tres lecturas del Antiguo Testamento, concretamente de la Ley y los Profetas, y cantarse los respectivos salmos responsoriales. Nunca puede omitirse la lectura del capítulo 14 del Éxodo ni su canto.

Las lecturas de la Sagrada Escritura describen momentos culminantes de la Historia de la Salvación, cuya meditación se facilita a los fieles con el canto del salmo responsorial, el silencio y la oración del sacerdote celebrante. La Iglesia, «comenzando por Moisés y siguiendo por los Profetas», interpreta el Misterio pascual de Cristo.

Los fieles que participan en esta misa de la noche pueden comulgar de nuevo en la misa del día de Pascua. El que celebra o concelebra la misa de la noche pascual puede celebrar o concelebrar de nuevo la misa del día de Pascua.

El cirio pascual se coloca sobre un candelero solemne junto al ambón o en el presbiterio hasta el Domingo de Pentecostés, inclusive.