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viernes, 25 de febrero de 2022

lunes, 14 de febrero de 2022

Semana del Matrimonio



La Conferencia Episcopal Española, a través de la Subcomisión para la Familia y la Defensa de la vida, invita a celebrar la Semana del Matrimonio, del 14 al 20 de febrero, en todas las diócesis españolas. Con el lema “Matrimonio es +” contará con numerosas actividades y tiene como objetivo ser una oportunidad para que los matrimonios católicos renueven su compromiso, así como mostrar a la sociedad la belleza del matrimonio.

Esta iniciativa se enmarca en el contexto del Año Familia Amoris Laetitia, convocado por el papa Francisco. Los obispos españoles acordaron la celebración de esta Semana del Matrimonio en la Asamblea Plenaria del mes de abril de 2021.


Desde una APP a rutas románticas con matrimonios

Entre los materiales que se han desarrollado para celebrar esta Semana del Matrimonio se encuentran: una Aplicación para dispositivos móviles: APP «MatrimONio», disponible ya para Android en Google Play. Se puede descargar pinchando aquí

En breve se podrá descargar también en el APP Store de Apple. En el enlace appmatrimonio.es se puede acceder y ver todas las opciones. 

En esta aplicación se incluyen diferentes actividades para crecer en la vida matrimonial, desde un retiro para matrimonios, una meditación diaria, diálogos conyugales de cine, vídeos con testimonios o la agenda con las iniciativas en las diócesis.

Además, a partir del día 14 de febrero estará disponible la página web que se ha creado para esta Semana del Matrimonio: matrimonioesmas.org, a través de la cual se podrá acceder a todos los recursos realizados para su difusión en las diferentes redes sociales.

Asimismo, las delegaciones de Familia de las diócesis preparan también su calendario de actividades para los matrimonios con oraciones multimedia para jóvenes, donde reflexionarán con pasajes de la Biblia que hablan del matrimonio, rutas románticas para matrimonios y celebraciones en la catedral o en las parroquias de cada diócesis. Con este motivo, la Subcomisión de Familia y Defensa de la vida, ha preparado un subsidio para la vigilia de oración y para la eucaristía conclusiva.



¿Qué es el Año “Familia Amoris Laetitia”?

El 19 de marzo de 2021 comienza el Año “Familia Amoris Laetitia”. El mismo día en que la Iglesia celebra el 5º aniversario de la publicación de la exhortación apostólica Amoris Laetitia, un texto que el papa Francisco dedica a la belleza y la alegría del amor familiar. Este año dedicado especialmente a la familia concluirá el 26 de junio de 2022, en el X Encuentro Mundial de las Familias en Roma con el Santo Padre.

En su mensaje de apertura, el Santo Padre destacaba la necesidad de apoyar a la familia en esta época de pandemia, «entre tantos malestares psicológicos, económicos y de salud, todo esto se ha hecho evidente: los lazos familiares han sido y siguen siendo severamente probados, pero al mismo tiempo siguen siendo el punto de referencia más fuerte, el apoyo más fuerte».

«¡Apoyemos, pues, a la familia! Defendámoslo de lo que compromete su belleza. Abordemos este misterio del amor con asombro, discreción y ternura. Y comprometámonos a salvaguardar sus preciosos y delicados vínculos: hijos, padres, abuelos… Estos vínculos son necesarios para vivir y vivir bien, para hacer más fraterna la humanidad».


lunes, 15 de febrero de 2021

lunes, 11 de enero de 2021

Año de la familia - Convocatoria del Santo Padre







El Santo Padre convoca el Año especial dedicado a la familia, que se inaugurará el 19 de marzo de 2021, quinto aniversario de la publicación de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia. Precisamente a partir de la celebración de este aniversario, el Santo Padre ofrecerá a la Iglesia la oportunidad de reflexionar y profundizar en el riquísimo contenido de la Exhortación Apostólica, fruto de un intenso camino sinodal, que aún continúa a nivel pastoral.


La iniciativa, que lleva el nombre de Año “Familia Amoris Laetitia” (www.amorislaetitia.va) y que estará marcada por propuestas e instrumentos pastorales que se pondrán a disposición de las realidades eclesiales y de las familias, concluirá con la celebración del X Encuentro Mundial de las Familias en Roma, en junio de 2022.

El año de la “Familia Amoris Laetitia” es una iniciativa del Papa Francisco que se propone llegar a todas las familias del mundo a través de propuestas espirituales, pastorales y culturales que se podrán llevar a cabo en las parroquias, diócesis, universidades, movimientos eclesiales y asociaciones familiares. El objetivo es ofrecer a la Iglesia oportunidades de reflexión y profundización para vivir concretamente la riqueza de la exhortación apostólica Amoris Laetitia.

La experiencia de la pandemia ha puesto de relieve el papel central de la familia como Iglesia doméstica y la importancia de los lazos comunitarios entre las familias, que hacen de la Iglesia una “familia de familias” (AL 87).

Esta merece un año de celebraciones para que sea puesta en el centro del compromiso y del cuidado de cada realidad pastoral y eclesial.


viernes, 1 de enero de 2021

54ª Jornada Mundial de la Paz




Os facilitamos el mensaje del Papa Francisco para la 54ª Jornada Mundial de La Paz, que se celebra hoy día 1 de enero de 2021, titulado “La cultura del cuidado como camino de paz”.





Se necesitan artesanos de la paz 

En las ocho páginas del texto, el Papa “se dirige a los Jefes de Estado y de Gobierno, a los responsables de las Organizaciones internacionales, a los líderes espirituales y a los fieles de las diversas religiones, y a los hombres y mujeres de buena voluntad”. A ellos les recuerda lo que escribió en su última encíclica, Fratelli tutti: “En muchas partes del mundo se necesitan caminos de paz que lleven a la curación de las heridas, se necesitan artesanos de la paz dispuestos a iniciar procesos de curación y de encuentro renovado con ingenio y audacia”.


La pandemia agravó las demás crisis

Además, el Pontífice resume los acontecimientos del 2020 marcados por la crisis del Covid-19. ” Esta pandemia ha agravado otras crisis al mismo tiempo como la climática, alimentaria, económica y migratoria, y que han causado grandes sufrimientos y dificultades”. El Papa Francisco destaca en primera instancia a “los que han perdido a un familiar o a un ser querido, pero también en los que han perdido su trabajo”. Recuerda de manera especial a los médicos, enfermeros, farmacéuticos, investigadores, voluntarios, capellanes y personal de los hospitales y centros de salud, “que han trabajado duramente y siguen haciéndolo, con gran esfuerzo y sacrificio, hasta el punto de que algunos de ellos han muerto en el intento de estar cerca de los enfermos, de aliviar su sufrimiento o de salvar sus vidas”.


Cultura del cuidado

El Papa Francisco lanza un mensaje para promover la cultura del cuidado contra la indiferencia, el descarte y la confrontación. Lamenta que, “junto a los numerosos testimonios de caridad y solidaridad”, se están impulsando diversas formas de “nacionalismo, racismo, xenofobia e incluso guerras y conflictos que siembran muerte y destrucción”.



miércoles, 9 de diciembre de 2020

Año de San José

Con la Carta apostólica Patris corde (Con corazón de padre), el Pontífice recuerda el 150 aniversario de la declaración de san José como Patrono de la Iglesia Universal y, con motivo de esta ocasión, a partir del  8 de diciembre de 2020, hasta el 8 de diciembre de 2021 se celebrará un año dedicado especialmente a él.


Un padre amado, un padre en la ternura, en la obediencia y en la acogida; un padre de valentía creativa, un trabajador, siempre en la sombra: con estas palabras el Papa Francisco describe a san José de una manera tierna y conmovedora. Lo hace en la Carta apostólica Patris corde, publicada el 8 de diciembre 2020 con motivo del 150 aniversario de la declaración del Esposo de María como Patrono de la Iglesia Católica.

De hecho, fue el Beato Pío IX con el decreto Quemadmodum Deus, firmado el 8 de diciembre de 1870, quien quiso este título para san José. Para celebrar este aniversario, el Pontífice ha convocado, desde el 8 de diciembre de 2020 hasta el 8 de diciembre de 2021, un Año especial dedicado al padre putativo de Jesús.

En el trasfondo de la Carta apostólica, está la pandemia de Covid-19 que -escribe Francisco- nos ha hecho comprender la importancia de la gente común, de aquellos que, lejos del protagonismo, ejercen la paciencia e infunden esperanza cada día, sembrando la corresponsabilidad. Como san José, "el hombre que pasa desapercibido, el hombre de la presencia diaria, discreta y oculta". Y sin embargo, el suyo es "un protagonismo sin igual en la historia de la salvación".


Padre amado, tierno y obediente

San José, de hecho, expresó concretamente su paternidad al haber hecho de su vida una oblación de sí mismo en el amor puesto al servicio del Mesías. De ahí su papel como "la pieza que une el Antiguo y el Nuevo Testamento ", "siempre ha sido amado por el pueblo cristiano".

En él, "Jesús vio la ternura de Dios", la ternura que nos hace “aceptar nuestra debilidad", porque "es a través y a pesar de nuestra debilidad" que la mayoría de los designios divinos se realizan. "Sólo la ternura nos salvará de la obra del Acusador", subraya el Pontífice, y es al encontrar la misericordia de Dios, especialmente en el Sacramento de la Reconciliación, que podemos hacer "una experiencia de verdad y de ternura", porque “Dios no nos condena, sino que nos acoge, nos abraza, nos sostiene, nos perdona”.

José es también un padre en obediencia a Dios: con su "fiat" salva a María y a Jesús y enseña a su Hijo a "hacer la voluntad del Padre". Llamado por Dios a servir a la misión de Jesús, "coopera en el gran misterio de la redención y es verdaderamente un ministro de la salvación".




Padre en la acogida de la voluntad de Dios y del prójimo

Al mismo tiempo, José es "un padre en la acogida", porque "acogió a María sin poner condiciones previas", un gesto importante aún hoy -afirma Francisco- "en este mundo donde la violencia psicológica, verbal y física sobre la mujer es patente".

Pero el Esposo de María es también el que, confiando en el Señor, acoge en su vida incluso los acontecimientos que no comprende, dejando de lado sus razonamientos y reconciliándose con su propia historia. La vida espiritual de José no “muestra una vía que explica, sino una vía que acoge”, lo que no significa que sea "un hombre que se resigna pasivamente". Al contrario: su protagonismo es "valiente y fuerte" porque con "la fortaleza del Espíritu Santo", aquella "llena de esperanza", sabe “hacer sitio incluso a esa parte contradictoria, inesperada y decepcionante de la existencia”.

En la práctica, a través de san José, es como si Dios nos repitiera: "¡No tengas miedo!", porque "la fe da sentido a cada acontecimiento feliz o triste" y nos hace conscientes de que "Dios puede hacer que las flores broten entre las rocas". Y no sólo eso: José "no buscó atajos", sino que enfrentó "‘con los ojos abiertos’ lo que le acontecía, asumiendo la responsabilidad en primera persona". Por ello, su acogida “nos invita a acoger a los demás, sin exclusiones, tal como son, con preferencia por los débiles”.



Padre valiente y creativo, ejemplo de amor a la Iglesia y a los pobres

Patris corde destaca "la valentía creativa" de san José, aquella que surge sobre todo en las dificultades y que da lugar a recursos inesperados en el hombre. "El carpintero de Nazaret -explica el Papa- sabía transformar un problema en una oportunidad, anteponiendo siempre la confianza en la Providencia".

Se enfrentaba a "los problemas concretos" de su familia, al igual que todas las demás familias del mundo, especialmente las de los migrantes. En este sentido, san José es "realmente un santo patrono especial" de aquellos que, "forzados por las adversidades y el hambre", tienen que abandonar su patria a causa de "la guerra, el odio, la persecución y la miseria".

Custodio de Jesús y María, José "no puede dejar de ser el Custodio de la Iglesia", de su maternidad y del Cuerpo de Cristo: cada necesitado, pobre, sufriente, moribundo, extranjero, prisionero, enfermo, es "el Niño" que José guarda y de él hay que aprender a "amar a la Iglesia y a los pobres".


Padre que enseña el valor, la dignidad y la alegría del trabajo

Honesto carpintero que trabajó "para asegurar el sustento de su familia", José también nos enseña "el valor, la dignidad y la alegría" de "comer el pan que es fruto del propio trabajo". Este significado del padre adoptivo de Jesús le da al Papa la oportunidad de lanzar un llamamiento a favor del trabajo, que se ha convertido en "una urgente cuestión social", incluso en países con un cierto nivel de bienestar. "Es necesario comprender", escribe Francisco, "el significado del trabajo que da dignidad", que "se convierte en participación en la obra misma de la salvación" y "ocasión de realización" para uno mismo y su familia, el "núcleo original de la sociedad". Quien trabaja, colabora con Dios porque se convierte en "un poco creador del mundo que nos rodea".

De ahí la exhortación del Papa a todos a "redescubrir el valor, la importancia y la necesidad del trabajo para dar lugar a una nueva ‘normalidad’ en la que nadie quede excluido". Mirando en particular el empeoramiento del desempleo debido a la pandemia de Covid-19, el Papa llama a todos a "revisar nuestras prioridades" para comprometerse a decir: “¡Ningún joven, ninguna persona, ninguna familia sin trabajo!”.


Padre en la sombra, descentrado por amor a María y Jesús

Siguiendo el ejemplo de la obra "La sombra del Padre" del escritor polaco Jan Dobraczyński, el Pontífice describe la paternidad de José respecto de Jesús como "la sombra del Padre celestial en la tierra".

"Nadie nace padre, sino que se hace", afirma Francisco, porque se hace "cargo de él”, responsabilizándose de su vida. Desgraciadamente, en la sociedad actual "los niños a menudo parecen no tener padre", padres capaces de "introducir al niño en la experiencia de la vida", sin retenerlo ni "poseerlo", pero haciéndolo "capaz de elegir, de ser libre, de salir".

En este sentido, José tiene el apelativo de "castísimo", que es "lo contrario a poseer": él, de hecho, "fue capaz de amar de una manera extraordinariamente libre", "sabía cómo descentrarse" para poner en el centro de su vida no a sí mismo, sino a Jesús y María. Su felicidad está "en el don de sí mismo": nunca frustrado y siempre confiado, José permanece en silencio, sin quejarse, pero haciendo "gestos concretos de confianza".

Su figura es, por lo tanto, ejemplar, señala el Papa, en un mundo que "necesita padres y rechaza a los amos", que refuta a aquellos que confunden "autoridad con autoritarismo, servicio con servilismo, confrontación con opresión, caridad con asistencialismo, fuerza con destrucción". El verdadero padre es aquel que "rehúsa la tentación de vivir la vida de los hijos" y respeta su libertad, porque la paternidad vivida en plenitud hace "inútil" al propio padre, "cuando ve que el hijo ha logrado ser autónomo y camina solo por los senderos de la vida". Ser padre "nunca es un ejercicio de posesión", subraya Francisco, sino "un ‘signo’ que nos evoca una paternidad superior", al "Padre celestial".


La oración diaria del Papa a san José y ese "cierto reto"

Concluida con una oración a san José, Patris corde revela también, en la nota número 10, un hábito de la vida de Francisco: cada día, de hecho, "durante más de cuarenta años", el Pontífice recita una oración al Esposo de María "tomada de un libro de devociones francés del siglo XIX, de la Congregación de las Religiosas de Jesús y María". Es una oración que "expresa devoción y confianza" a san José, pero también "un cierto reto", explica el Papa, porque concluye con las palabras: “Que no se diga que te haya invocado en vano, muéstrame que tu bondad es tan grande como tu poder”.


Indulgencia plenaria para el "Año de San José"

Junto a la publicación de la Carta apostólica Patris corde, se ha publicado el Decreto de la Penitenciaría Apostólica que anuncia el "Año de San José" especial convocado por el Papa y la relativa concesión del "don de indulgencias especiales". Se dan indicaciones específicas para los días tradicionalmente dedicados a la memoria del Esposo de María, como el 19 de marzo y el 1 de mayo, y para los enfermos y ancianos "en el contexto actual de la emergencia sanitaria".







jueves, 12 de noviembre de 2020

Un plan para resucitar

El Papa escribe en Vida Nueva una reflexión inédita para una Pascua marcada por el coronavirus. Francisco llama a contagiarse con los "anticuerpos necesarios de la justicia, la caridad y la soladaridad" para la reconstrucción en el día después de la pandemia

miércoles, 4 de noviembre de 2020

Indulgencias plenarias en Noviembre

Las indulgencias plenarias para los fieles difuntos se podrán realizar todo el mes de noviembre


Los fieles que quieran obtener una indulgencia plenaria para los Fieles Difuntos este mes de noviembre podrán hacerlo sin preocuparse por las dificultades de la pandemia.

La Penitenciaría Apostólica del Vaticano ha emitido un decreto extendiendo los tiempos tradicionales para dos indulgencias plenarias obtenidas por las almas en el purgatorio durante este mes de noviembre.

Indulgencia plenaria del 1 al 8 de noviembre

La indulgencia plenaria que se otorga por visitar un cementerio y pedir por los difuntos del 1 al 8 de noviembre se podrá completar este año durante todo el mes de noviembre. Los fieles pueden escoger los días del mes para visitar el cementerio. Los días no tienen que ser seguidos.

Indulgencia plenaria del Día de los Fieles Difuntos (2 de noviembre)

La indulgencia plenaria para el 2 de noviembre también se podrá hacer en cualquier día del mes. Esta consiste en visitar devotamente una iglesia u oratorio y recitar el Padre Nuestro y el Credo.

Adaptaciones para los afectado por el COVID-19

Tomando en cuenta los obstáculos que se pueden presentar debido a la pandemia, la Penitenciaría Apostólica también ha adaptado los requisitos para obtener las indulgencias para aquellas personas que no puedan ir a los lugares determinados.

Aquellos que están enfermos, los ancianos o las personas que no puedan visitar un cementerio, una iglesia o un oratorio por razones serias (como las restricciones por el coronavirus) podrán obtener cualquiera de estas indulgencias haciendo lo siguiente.

  • Uniéndose espiritualmente a los demás fieles
  • Y realizando una de estas prácticas ante una imagen de Jesús o de la Virgen María:
    • Rezar oraciones piadosas para los difuntos (por ejemplo, el rosario, el Oficio de los Difuntos, la Coronilla de la Divina Misericordia, etc.)
    • Leer y reflexionar sobre las lecturas del Evangelio prescritas para las misas por los difuntos
    • Hacer un acto de misericordia al ofrecer a Dios los sufrimientos y dificultades de su propia vida.

Las condiciones para obtener una indulgencia plenaria

Las 3 condiciones habituales para obtener una indulgencia plenaria siguen en efecto y deberán realizarse 20 días antes o después de haber hecho la indulgencia. Sin embargo, aquellos que no puedan cumplir con este tiempo podrán hacerlo después, pero lo más pronto posible.

Las 3 condiciones habituales son:

  • La recepción da la Santa Comunión por cada indulgencia plenaria
  • La confesión sacramental (una confesión puede ser suficiente para varias indulgencias)
  • Orar por las intenciones del Santo Padre en cada indulgencia que se realice.


Preguntas comunes sobre las indulgencias plenarias


1. ¿Qué es una indulgencia?

Una gracia que concede la Iglesia, por los méritos de Jesucristo, de María y todos los santos, para borrar la pena temporal que queda como consecuencia del pecado. Es una aplicación del poder de las llaves dado a la Iglesia por nuestro Señor.


2. ¿La indulgencia borra los pecados?

No. La indulgencia aplica a pecados ya perdonados.


3. ¿Por qué si el pecado ha sido perdonado, queda una pena?

Para entenderlo, cabe poner este ejemplo: Un niño desobedece a su padre que le pidió no jugar con el balón en casa, y rompe la ventana. Arrepentido, pide perdón. Su papá lo perdona, pero queda una consecuencia: debe pagar el vidrio roto. La madre y hermanos del niño deciden ayudarle, con permiso del padre, a pagar la deuda.

Así también, el pecado confesado es perdonado, pero queda una pena que hay que expiar, y es la que nuestra Madre la Iglesia nos ayuda a pagar con las indulgencias.


4. ¿Cuántas clases de indulgencias hay?

Dos: “parcial” que perdona sólo parte de la pena, y “plenaria”, que la perdona toda.


5. ¿Por quién puedo aplicar la indulgencia obtenida cada día?

Dependiendo de la indulgencia, puede ser obtenida por uno mismo o por un difunto. En el caso de las indulgencias plenarias para los fieles difuntos, estas se obtienen para las almas en el Purgatorio y no para la persona que las realiza.

También se pueden encomendar a María, para que Ella las aplique por el alma que quiera ayudar. Solo aplican a las almas que están en el Purgatorio; las que están en el Cielo, no las necesitan, y las que están en el Infierno no las aprovechan pues ya no saldrán de ahí. Como no sabemos si las almas de nuestros difuntos ya están en el cielo, conviene seguir ofreciendo indulgencias plenarias por ellas.


6. ¿Puedo aplicar la indulgencia plenaria por otra persona viva?

No.


7. ¿Qué efecto produce la indulgencia plenaria en el alma?

Aplicada por ti, te libra de la pena temporal de pecados confesados y perdonados, desde el momento de tu Bautismo hasta la fecha en que obtengas la indulgencia plenaria.

Aplicada por un difunto, es gran obra de misericordia, pues lo libra de la pena de sus pecados perdonados, lo cual podría ayudarle a salir del Purgatorio e ir al cielo. Decía Santa Catalina de Siena, que las almas que ayudes así te estarán eternamente agradecidas, orarán siempre por ti, y al llegar al cielo irán a recibirte.


8. Si una persona que se ha confesado y ha obtenido indulgencia plenaria, muriera, ¿iría al cielo?

Sí, siempre y cuando no tenga ya nada que purificar, en el sentido de apegos, pecados veniales no confesados (y por lo tanto no perdonados).


9. ¿Cuántas indulgencias puedo obtener?

Una por día.


10. ¿Cómo puedo obtener la indulgencia plenaria?

Debes estar en gracia de Dios y tener total rechazo al pecado (habiéndote confesado); asistir a Misa completa; comulgar, orar por las intenciones del Papa (por ejemplo: Padrenuestro, Avemaría y Credo), y realizar lo que la Iglesia pida para conceder esa indulgencia.


Se adjunta el decreto de la penitenciaría apostólica


miércoles, 27 de mayo de 2020

30 de Mayo Rezo con el Papa Francisco




En directo en conexión con el mundo entero, el sábado 30 de mayo a las 17.30 horas, desde la Gruta de Lourdes en los Jardines del Vaticano, se elevará a una sola voz con el Papa la oración a la Virgen María para pedir ayuda y socorro en la pandemia. Todos los Santuarios del mundo están invitados a participar.



Santuarios del mundo unidos en oración con Francisco

Para el momento de oración junto al Santo Padre, se conectarán los mayores santuarios de los cinco continentes: 

Europa: Lourdes, Fátima, San Giovanni Rotondo, Pompeya, Czestochowa.

Estados Unidos de América: el santuario de la Inmaculada Concepción (Washington D.C.)

África: el santuario de Elele (Nigeria) y de Notre-Dame de la Paix (Costa de Marfil).

América Latina: el santuario de Nuestra Señora de Guadalupe (México), Chiquinquirá (Colombia), Luján y Milagro (Argentina).





jueves, 14 de mayo de 2020

Jornada de oración convocada por el Papa Francisco

Creyentes de todo el mundo rezan a Dios por el fin de la pandemia

El Alto Comité para la Fraternidad Humana invita a participar este 14 de mayo a todos los creyentes del mundo, independientemente de la religión que profesen, en una Jornada de oración, ayuno y súplica pidiendo a Dios que proteja a la humanidad contra el coronavirus.
De esta manera, el Comité establecido el pasado mes de agosto con el fin de lograr los objetivos del "Documento sobre la Fraternidad Humana" firmado el 4 de febrero de 2019 por el Papa Francisco y el gran Imán de Al-Azhar, Ahmed al-Tayyeb; anima a todos los líderes religiosos y creyentes a unirse en una súplica común para invocar, con una sola voz, la ayuda de Dios para que preserve la humanidad, "la ayude a superar la pandemia, le restituya la seguridad, la estabilidad, la salud y la prosperidad, y haga que nuestro mundo, una vez eliminada esta pandemia, sea "más humano y más fraterno".